Las precipitaciones registradas a lo largo de este mes han roto récords históricos en varias regiones del país, encendiendo alarmas tempranas frente a modelos de riesgo ante un posible fenómeno climático severo de escala global.
El impacto económico directo se concentra en la parálisis de vías secundarias de conexión logística y en la afectación de suelos agrícolas clave para la exportación y el consumo interno. Analistas estiman que los retrasos en las cadenas de suministro de insumos y fertilizantes podrían estresar los costos operativos de almacenamiento y distribución un 12% adicional de mantenerse la intensidad del temporal.